Se realizó en Esquel y Trevelin, y fue un éxito la convocatoria con la participación de 190 asistentes. Hubo destacadas expositoras de renombre nacional y además una gran pluralidad de voces.
Se llevó a cabo en la cordillera chubutense el Segundo Encuentro Preparatorio del Primer Congreso Nacional de la Mujer Judicial, bajo el lema “Entre la Capacitación y el Diálogo: Construyendo Justicia con la Comunidad”, del que formó parte la ministra del Superior Tribunal de Justicia, Camila Banfi.
El evento tuvo como epicentro la ciudad de Esquel e incluyó destacadas actividades en Trevelin, convocando a referentes del derecho, magistradas, funcionarias, trabajadoras judiciales y referentes de diversos ámbitos de la comunidad.
La participación de la ministra Banfi, mostró un fuerte respaldo institucional del Poder Judicial y su presencia marcó el pulso de un espacio pensado para repensar las prácticas institucionales.
La apertura formal se realizó en el Auditorio Municipal de Esquel, en un evento que fue organizado por la Red Mujeres para la Justicia y la Asociación de la Magistratura y Funcionariado Judicial de Chubut (AMFJCH).
El acontecimiento también recibió el valioso acompañamiento de las autoridades municipales de Esquel, del Honorable Concejo Deliberante local, así como de representantes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Oficina de Violencia Laboral
En su mensaje de apertura Banfi dijo “lo primero que quería hacer cuando viniera a este evento era agradecer a la Red de Mujeres para la Justicia. Primero, el agradecimiento tiene que ver con pensar en los tiempos que corren realizar un evento de estas características”.
La ministra destacó el carácter novedoso y sensible de la propuesta “porque pienso que es algo novedoso y de mucha sensibilidad, de mucho acercamiento con la comunidad, creo que nos debemos, el Poder Judicial y todas las instituciones, el acercamiento a la comunidad. Tenemos que salir de estos espacios, de estas zonas de confort que tenemos e ir hacia la comunidad. Y creo que los talleres, los eventos y el amor con el que se ha creado este programa, y que además el programa termine en ese lugar tan mágico como el Campo de Tulipanes, donde todo lo que queda es amor”.

Banfi recordó el primer acercamiento de la Red con el Superior Tribunal de Justicia en 2023: “Pusimos en marcha la Oficina de Violencia Laboral. Y tuvimos tres largos años de trabajo y hoy la verdad que siento que tenía, mi presencia tenía que ver con agradecerle a la Red de Mujeres para la Justicia la posibilidad de que la Oficina de Violencia Laboral, por motivos de género o por razón de género, hoy esté funcionando y ya tenga dos años en marcha”.
Concluyó destacando el valor el trabajo territorial, especialmente con mujeres rurales: “Las realidades de la ruralidad, es algo que si no nos acercamos a los territorios y no tomamos contacto con esa realidad, nunca vamos a entender cuáles son las necesidades que tienen”, destacó la ministra del STJ.
Disertantes de lujo
La convocatoria superó las expectativas iniciales: hubo 190 asistentes. Las jornadas contaron con conferencias magistrales a cargo de figuras indiscutibles del pensamiento crítico, el derecho y la academia como la Dra. Dora Barrancos, la Dra. Diana Maffía y la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci, junto a otras destacadas referentes de la justicia.
El encuentro priorizó además, la escucha de voces plurales. Participaron trabajadoras de realidades muy diversas —brigadistas, bomberas, médicas, enfermeras, escritoras, trabajadoras sociales, docentes, psicólogas, juezas de paz, policías, funcionarias, magistradas, fiscales y defensoras—, quienes visibilizaron las dificultades cotidianas y las violencias que atraviesan en sus ámbitos laborales.
Asimismo, se destacó la participación de Patricia Corza, representando la sabiduría y la lucha de las mujeres rurales que transforman el compromiso diario en una forma concreta de hacer justicia.
Las conclusiones del evento, debatidas de manera conjunta por socias provenientes de Chubut, Córdoba, San Luis, CABA y Santa Fe, dejaron una certeza unánime: asumir la responsabilidad que le toca a cada una desde su lugar, cambiando el “no hay recursos” por el compromiso de hacer lo que está al alcance.






