Mario Vivas recibió reconocimiento a su trayectoria del Colegio de Abogados de la Matanza

La institución, con más de 3.500 matriculados activos, celebró sus 30° aniversario en coincidencia con la celebración del “Día del Abogado” y brindó un emotivo reconocimiento al integrante del Superior Tribunal de Justicia de Chubut

En el marco de la celebración del “Día del Abogado”, el Colegio de Abogados del Departamento Judicial de La Matanza (Provincia de Buenos Aires), conmemoró de manera oficial su 30° Aniversario (1996-2026) con un trascendental acto académico.

Durante la ceremonia, realizada en el “Centro Cultural Valentín Barros” de la localidad de San Justo, se reconoció a los 129 profesionales acreditados como Miembros Fundadores –entre los que se encuentra el Dr. Vivas- de la institución fundada hace tres décadas y que en la actualidad cuenta con alrededor de 5.000 matriculados, de los cuales más de 3.500 se encuentran activamente ejerciendo la profesión.

Durante el acto, se rindió un destacado reconocimiento a la trayectoria profesional y “el invaluable aporte a la Colegiación” del Dr. Mario Luis Vivas, quien además de ser integrante del Consejo Directivo del Colegio de Abogados de La Matanza y secretario académico de la institución, durante 22 años ejerció la profesión como matriculado: para luego radicarse en Chubut, donde integró en primera instancia la Cámara de Apelaciones de Puerto Madryn y desde hace más de una década es Ministro del Superior Tribunal de Justicia.

El legado de la templanza

Al momento de recibir el reconocimiento, Vivas agradeció a los integrantes de la Consejo Directivo y destacó de su paso por el mencionado colegio, “me dejó como principal enseñanza forjar la templanza, y esto me lo llevé después al sur; les aseguro que aplico permanente esa templanza en cada decisión que he tomado en mi carrera judicial en el sur del país; tanto en mi rol como juez de la Cámara de Apelaciones de Madryn como, desde hace diez años, en el Superior Tribunal de Justicia”.

En su discurso, aseguró que no toma este premio “como un reconocimiento al final de un camino, sino como un abrazo al regreso a casa para recibir el premio” y agregó que “se puede cambiar de paisajes, de horizontes, pero lo que no se puede olvidar son los orígenes”.